En pleno corazón de los Balcanes, encontramos una de las ciudades más increíbles de Europa, una ciudad que hoy en día aún se acuerda de su negro pasado, pasado por las bombas. Hoy Sarajevo es una ciudad con ganas de darse a conocer y de presentarse al mundo, aunque le queda mucho por hacer.

Capital de un país dividido, Sarajevo tiene mucho por ver, mucho por descubrir y mucho por enseñar.

Llegué a Sarajevo desde Uzice, Serbia, con un bus directo, el cual me sorprendió que existiera, ya que el transporte en los Balcanes es bastante complicado. Unos días antes de ir a Sarajevo, me miré algunos hostales y opté por una curiosa experiencia que me pareció muy apasionante. A 10 euros la noche, opté por alojarme en el War Hostel, un hostal regentado por Arijan (él quiere que le llamen 01), un superviviente del Sitio de Sarajevo que dedica vuestra estancia a hablar vosotros y a contaros TODO lo que queráis saber sobre ese negro período. Luego os contaré más.

Primera impresión que tuve de Sarajevo desde el autobús

Llegué en autobús a la Estación de Autobuses Istočno Sarajevo, es decir, la estación oriental, la cual está a unos 15 kilómetros del centro. No os asustéis, esa estación es generalmente donde llegan los buses que vienen de Serbia. No es difícil ir al centro desde allí, no cojáis un taxi, sólo tenéis que caminar varios metros hasta dar con una parada de trolebús que os lleva al centro, la cual está en el distrito de Dobrinija. Cabe destacar que esta estación de autobuses se encuentra en la Republika Srpska, una de las dos entidades principales que conforman Bosnia y Hercegovina, mientras que el centro de Sarajevo se encuentra en la otra entidad, la Federación de Bosnia y Hercegovina.

Una vez allí cambié algunos euros que tenía por marcos convertibles, una moneda más fácil de llevar que el dinar serbio, ya que 1€ aproximadamente son 2 marcos (Mayo 2017). Después, cogí el trolebús en Dobrinija y me dispuse a ir hacia el centro. Estaba muy ansioso por tener una primera impresión de Sarajevo. Una de las primeras cosas que vi y que más me gustaron fue el ver dibujada en una alta pared de un edificio residencial de Dobrinija a la mascota de los juegos olímpicos de invierno de 1984, Vuchko, como si los juegos hubiesen sido ayer mismo. Una vez en el centro seguí las indicaciones que me dio Arijan hasta dar con el War Hostel, que está en un lugar bastante acogedor. Allí me recibió Arijan, vestido de militar, cosa que impresiona al principio. Después me enseñó todo el hostal y me dio un mapa, donde me indicó diferentes puntos de la ciudad, incluyendo la Avenida de los francotiradores, un lugar donde los serbios bosnios cazaban a todo el que pasaba por allí. Es un hostal poco convencional. Os explico. Las habitaciones tienen colchones de espuma con mantas militares para taparse y hay una estufa que funciona a leña, ya que no hay calefacción. Las mismas habitaciones están repletas de carteles y recortes de periódicos rememorando el Sitio de Sarajevo, al igual que en todo el hostal. El baño no tiene luz, simplemente una vela que hay que encender cada vez que uno se dispone a asearse. El baño también tiene el espejo roto, obviamente adrede. Además, dentro del hostal se oyen continuamente sonidos que rememoran a la guerra, como disparos o explosiones. Es una experiencia brutal si queréis saber cómo vivían en Sarajevo entre 1992 y 1995. Arijan os lo explicará mejor que nadie.

 

Recepción del War Hostel

Mi habitación 

Eso no es todo, por si mi experiencia no fuera ya increíble, Arijan me dijo que el día posterior vendrían unos reporteros de la ZDF Alemana a hacer un reportaje sobre su hostal, y que, si me importaría participar en él. Yo dije que sí rotundamente. Me dijo que iríamos a recorrer algunos lugares de la ciudad que fueron marcados por la guerra, cosa que me alucinó, ya que yo desde los 10-11 años he estado especialmente apasionado por estudiar esa guerra tan sangrienta.

Después de tantas emociones, me dispuse a dar mi primer paseo por Sarajevo. Pasé primeramente por un precioso edificio que nunca puede pasar desapercibido, el Ayuntamiento de Sarajevo, un lugar que fue reconstruido no hace mucho, ya que fue destruido durante la guerra. Después me dirigí hacia Baščaršija, el centro de la ciudad y el lugar más conocido de la urbe, donde podréis ver la fuente de Sebilj, de estilo otomano. Allí también se pueden encontrar bastantes sitios donde comer, generalmente comida de influencia turca-otomana.

La fuente de Seblij

Era ya de noche, hacía mucho frío, y la atmósfera era especial en esa pequeña ciudad con tanta historia. Continué también visitando el Puente Latino, el lugar donde Francisco Fernando fue asesinado por Gavrilo Princip en 1914, desencadenando la Primera Guerra Mundial. Hay una placa conmemorativa y un museo en la misma esquina, así que para el amante de la historia contemporánea es una buena experiencia. A parte del Puente Latino, hay muchos más puentes que cruzan el río Miljacka.

Placa que da testimonio del hecho que cambió el mundo por completo

Estaba ya cansado y el día siguiente iba a ser ajetreado, así que fui al hostal a dormir, y después de charlar con Arijan durante bastante rato, me fui a dormir. Dormí muy cómodamente, sin ningún problema, enamorado del lugar donde estaba, y ilusionado por el gran día que me esperaba.

Era otro frío día. Los periodistas alemanes se presentaron a primera hora de la mañana. Hicieron algunas tomas dentro del hostal y un rato más tarde nos subimos en dos coches para recorrer los lugares que Arijan nos quería mostrar. Primeramente fuimos por el centro de la ciudad, viendo diferentes lugares. Nos enseñó una zona con bloques residenciales que estaba terriblemente afectada por las balas, aún 20-25 años después. Allí vi uno de los edificios más brutales que jamás he visto, con los balcones llenos de agujeros, sin palabras. Había incluso algunos balcones que parecía que iban a caer, de lo afectados que estaban. También pude ver que el color negro prevalía en algunos edificios, restos del fuego que un día invadió esos hogares. Ese barrio residencial me dejó alucinado. Es flipante cómo la gente puede vivir aún con ese recuerdo constante, que está ni más ni menos que en sus balcones, y que, lamentablemente, la falta de recursos no les permite reparar.

Edificios con marcas de bala desde hace 25 años

A continuación, Arijan nos llevó hacia otra parte de la ciudad. Destacaré una escena que me dejó alucinado. Era primero de mes, y se ve que todos los primeros de mes, a las 12 del mediodía, se oye una gran sirena a lo largo de la ciudad. La cuestión es que la sirena es EXACTAMENTE la misma que la que se oía cuando las tropas serbobosnias sitiaban la ciudad. Jamás podré olvidar la cara de Arijan al oírla. Quiso subir las ventanillas del coche. Se quedó helado, ya que nos dijo que esa sirena le hacía recordar cosas terribles. Me sorprendió mucho como recuerdan en Sarajevo la guerra. Según mi opinión hacer sonar la misma sirena es como torturar mentalmente a todos los habitantes de Sarajevo cada primero de mes.

A lo que iba. Arijan nos llevó a ver más sitios. Destacaré un párquing de coches que estaba acribillado por las balas. El mismísimo hormigón armado había quedado destrozado después de recibir tantas balas. Luego nos enseñó un lugar que no conocía. El ”Rainbow Hotel”. Es un lugar único. Sufrió exageradamente el paso de la guerra. Destaca por su gran magnitud y por sus vivos colores, que hacen pensar en los tiempos felices que fueron truncados por el estallido de la guerra.  Actualmente está lleno de marcas de bala casi en cada trozo de pared. Es un edificio de tres o cuatro plantas. Subimos hasta la última, mientras tanto, los periodistas alemanes seguían entrevistando a Arijan y en ocasiones me hacían participar. Cuando bajábamos, Arijan nos enseñó un agujero que había en una pared, nos dijo que desde allí disparaban los francotiradores (se veía aún algún resto del saco de tierra donde se apoyaban). Miré por el agujero. A través de éste pude ver una calle por donde pasaba gente continuamente. De este modo podéis haceros una idea de la brutalidad de las situaciones.

Párquing destrozado, en uso como si nada, hoy en día

El colorido Rainbow Hotel

Interior del Rainbow Hotel, o lo que queda de ello

Para acabar con la ruta Arijan nos llevó a las colinas. Nos mostró un edificio abandonado que miraba hacia la ciudad. Unas vistas acojonantes, preciosas, con pocos adjetivos que sirvan para describirlas. La alargada ciudad de Sarajevo me seguía sorprendiendo. Contemplando esa preciosa estampa y reflexionando sobre su negro pasado, que como pude comprobar, sigue latente en Sarajevo, me di cuenta de que Sarajevo tiene las condiciones perfectas para ser sitiada, una ciudad rodeada casi completamente por montañas, lugares desde donde las tropas de Radovan Karadžić sitiaban la ciudad.  

Sarajevo vista desde una colina. Así la veían las tropas de Karadzic cuando la sitiaban.

Edificio en ruinas encima de la colina 

Arijan me volvió a sorprender, me dijo que desde ese lugar le disparó un francotirador cuando jugaba de pequeño en el patio de su casa. Afortunadamente éste falló y su padre le salvó en el momento oportuno. Relatos que te dejan anonadado.

Después de ver todos esos increíbles lugares, los periodistas de la ZDF nos invitaron a comer a cargo de la cadena ;P. Fuimos al típico restaurante convencional al que no iría nunca viajando, ya que no es comida típica y te dejas una pasta.

Atracción que baja desde la colina hasta Sarajevo 

La parte restante del día la dediqué a pasear por el centro de Sarajevo, Baščaršija. Después me recorrí una parte de la llamada avenida de los francotiradores, donde se sitúan el Parlamento Bosnio, las torres UNITIC y el Holiday Inn. Este hotel era uno de los lugares que más ganas tenía de ver. Lo había visto en multitud de reportajes del Sitio de Sarajevo, en todos muy dañado por los efectos de la guerra. Actualmente conserva los mismos colores y rememora a esos tiempos de guerra y barbarie, donde pasó de ser un hotel a un campo de batalla.  

Finalmente, acabé la noche visitando uno de los cementerios que existen en Sarajevo, el cementerio de Kovači, donde están enterrados Alija Izetbegović y otros soldados de los musulmanes bosnios que cayeron muertos en la guerra. Es un lugar impresionante. Me encontré completamente solo, rodeado de cientos de tumbas de tipología musulmana, característicamente blancas y orientadas hacia la Meca. Es un cementerio situado en una colina, de modo que conforme vas subiendo vas obteniendo cada vez una perspectiva mayor de lo que significa este cementerio. Es simplemente increíble, y más si nunca habéis visto un cementerio musulmán. Este no es el único cementerio, ya que hay muchos cementerios más a lo largo de la ciudad.

La calidad no es muy buena, pero en persona el cementerio impresiona mucho

El día siguiente, el último, lo dediqué a visitar algunas partes de la ciudad que no conocía aún. Decidí visitar un mercado que tiene un significado especial. El mercado Markale. En este mercado, durante el Sitio de Sarajevo, se produjeron masacres. En una de ellas murieron 68 personas. Hay fotografías y cortometrajes bastante duros que narran las escenas de terror que siguieron al ataque. Es característica la gran estructura amarilla del techo.

Markale, tristemente conocido por las masacres que tuvieron lugar

Posteriormente, caminé hacia el Estadio Olímpico de Sarajevo, situado al norte de la ciudad. Desgraciadamente, éste está rodeado por grandes cementerios, producto de tantos años de guerra y de Sitio. Es un lugar que desprende una curiosa sensación. No es usual ver un estadio rodeado de tanta muerte. Actualmente en este estadio juega el equipo de fútbol FK Sarajevo. En este estadio y en los alrededores podemos encontrar alguna referencia hacia Vuchko, la mascota de los JJOO de Invierno de 1984, que da una sensación de nostalgia aún mayor sobre lo que un día fue Sarajevo.

La bandera bosnia, junto con la bandera de las olimpiadas de 1984

Estadio olímpico de Sarajevo

Después de pasar la mañana alrededor del estadio, me propuse ir a las zonas boscosas de los alrededores de Sarajevo y de las colinas para ver si veía daba con alguna zona con minas antipersona. Sí, habéis leído bien, Arijan me dijo que en los alrededores de Sarajevo, aún quedan muchas minas antipersona sin desactivar. No os preocupéis, ya que  según él están bien señalizadas. Curioso… En pleno siglo XXI, en una capital europea, aún podemos encontrar minas antipersona. Antes de ir en busca de éstas, me sorprendió toparme con lo que parecía un elevador/funicular, cerca del Estado Olímpico. Aquí os dejo una foto para que lo veáis. Me llamó la atención la belleza que puede tener un simple elevador. Seguramente es una cuestión personal, ya que a mi me encantan los funiculares y esas cosas.

Elevador cerca del Estadio Olímpico

Un poco más tarde ya estaba subiendo hacia las colinas para buscar esas minas antipersona. Os adelanto que no logré dar con ellas, puesto que debían estar un poco más lejos de hasta donde caminé. Caminé unos cuantos kilómetros, hasta me topé con el edificio abandonado de las colinas que antes comentaba, el que nos enseñó Arijan. No obtuve la recompensa que estaba buscando, pero lo que sí que conseguí fueron unas increíbles vistas de Sarajevo. Además, pude contemplar como son las casas de las colinas, un lugar tranquilo, donde cada uno va a su bola con sus actividades rutinarias. Pasé por alguna mezquita que realmente valía mucho la pena de ver, como esta mezquita que os dejo por aquí a bajo, con un hermoso minarete de madera. Durante mi corta aventura por las colinas también pude ver algún cementerio musulmán, de esos lugares que son bonitos a la vez que imponen respeto.

Cementerio musulmán con vistas a la Avenida de los Francotiradores, al fondo

Minarete de madera entre Sarajevo y las colinas

Después de esta pequeña excursión de pocas horas, me dirigí al hostal para ir a recoger mis cosas y, de paso, despedirme de Arijan, una persona que voy a recordar toda mi vida, por cómo me ha transmitido su experiencia vital, la cual le marcó de por vida. Seguidamente cogí el trolebús hacia Dobrinija, donde está la estación de Autobuses de Sarajevo Oriental, para disponerme a subir a las 22h a un autobús nocturno que me llevaría de cabeza a una ciudad que tenía curiosidad por visitar, aunque estaría sólo unas horas, Belgrado.

COSAS QUE QUE ME LLAMARON LA ATENCIÓN

Hay muchísimas marcas de bala en la pared, muchos restos de lo que fue el Sitio de Sarajevo.

Tuve la sensación de que los habitantes de Sarajevo apenas se fijan en todos estos negros recuerdos, ellos se remiten a vivir sus vidas, acostumbrados a vivir viendo marcas de bala en la pared.

Bosnia sigue dividida, pocas cosas han cambiado después de la guerra. Sigue habiendo serbios que se sienten serbios y musulmanes que se sienten musulmanes. Bosnia  realmente son dos países distintos.

Hay mucha influencia otomana respecto a la gastronomía. Hay muchas cosas que recuerdan a Estambul.

Los tranvías son los mismos modelos que había durante el Sitio de Sarajevo. Me lo dijo Arijan. 

Los minaretes iluminados por la noche, acompañados de la llamada al rezo del imán.

La actitud de Arijan de rechazo constante a cualquier manifestación cultural. Según él, nadie nace español, catalán o japonés, todos nacemos como personas. Cada vez comparto más su opinión, aunque a diferencia de él a mi me encanta estudiar las culturas.

Arijan se hace llamar 01 ya que su nombre tiene connotación musulmana. En una sociedad polarizada como la bosnia, el hecho de tener un nombre musulmán ya te estigmatiza.

Mi paso por Sarajevo ha estado uno de los momentos que más me han marcado a lo largo de mi corta pero larga vida. Es impresionante lo que se puede llegar a aprender y a experimentar en tres días. Me gustaría agradecer a Anja Roth por dejarme participar en su reportaje sobre Sarajevo, en el Auslandsjournal de la ZDF. Aquí os dejo un enlace con el reportaje, dura poquito, unos seis minutos. Está realmente currado.